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Educación Financiera para Todos

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July 31, 2015

Si tiene más de 50 y no está seguro de poder retirarse, es momento de pensar en el tema, asesorarse y desarrollar un plan realista.

No es el único. La Oficina de Auditoría General de EE.UU. informó recientemente que la mayoría de los hogares que se acercan al retiro tienen pocos ahorros y que casi la mitad de los hogares liderados por personas o parejas mayores de 55 directamente no tiene cuentas de ahorro para el retiro.

El primer paso es saber dónde se encuentra parado financieramente. Podría hablar con un asesor financiero o fiscal profesional para definir su situación financiera actual. Durante la charla debe tener en cuenta los ingresos de su hogar, la situación fiscal, sus deudas y todo lo que tenga para su retiro, cualquiera sea su forma. Evaluar estos factores puede ayudarlo en su decisión de agrandar su plan de retiro para obtener los mayores beneficios en forma segura. Si bien los planes personalizados son la mejor forma de afrontar la falta de fondos, estos son algunos métodos generalizados que pueden ayudar.

Tómese un tiempo para volver a evaluar su presupuesto (http://www.practicalmoneyskills.com/budgeting). Para acelerar los ahorros e inversiones para el retiro, primero debe encontrar el dinero. Las deudas no hipotecarias son un obstáculo enorme para los ahorros jubilatorios. Mejorar el presupuesto puede ayudarlo a encontrar el dinero para cancelar las deudas más rápidamente. Para lograrlo, ajuste sus gastos generales e intente destinar cada vez más dinero a sus ahorros para el retiro.

Tendrá que acelerar sus ahorros. Las cifras varían pero, en general, después de los 50, lo mejor es destinar al menos el 10 por ciento de sus ingresos brutos a ahorros e inversiones para cubrir sus gastos diarios cuando deje de trabajar. Si es empleado, revise sus aportes y límites de ingresos de los medios de ahorro para el retiro más populares que ofrecen ventajas fiscales y puede administrar usted mismo. Estos son:

  • Planes 401(k), 403(b) y la mayoría de los planes 457, que tienen un límite de aporte anual máximo de $18.000 en 2015
  • Cuentas de Retiro Individuales (IRA) –tanto la Tradicional como la Roth—que tienen límites de aportes “compensatorios” máximos de $6.500 (el límite regular de $5.500 más $1.000 para los contribuyentes que tengan más de 50 años para fines de 2015)

Si después de todo este esfuerzo todavía no logra encontrar la cantidad de dinero suficiente para ahorrar, considere hacer un esfuerzo aun mayor por el lado de los ingresos. Mucha gente incrementa sus ahorros teniendo un segundo empleo o trabajando en forma independiente desde su casa. Consulte con un profesional financiero y fiscal para asegurase de estar manejando bien este ingreso extra, desde el punto de vista impositivo, e invirtiéndolo correctamente.

Mudarse a una casa más pequeña o a un departamento en una zona más económica, o decidir mudarse con amigos o familiares para minimizar los costos también puede ayudarlo a ahorrar para su retiro. Pero primero evalúe cuánto obtendría por su casa. Si puede vender su residencia primaria obteniendo una ganancia importante sobre su precio de compra –más de $250.000 para el contribuyente soltero y más de $500.000 para los matrimonios que presentan su declaración jurada en forma conjunta—hable con un profesional impositivo sobre cómo evitar contraer una deuda fiscal importante.

Por último, procure tener una red de protección financiera. Asegúrese de tener un fondo de emergencia (http://www.practicalmoneyskills.com/emergencycalc) para no tener que recurrir a los ahorros para cubrir gastos imprevistos. Y no se olvide de los seguros: tener un seguro contra daños a la propiedad, accidentes, salud y discapacidad puede proteger sus ahorros para el retiro contra riesgos importantes.

En resumen: Crear un fondo de retiro después de los 50 años es difícil, pero no imposible. Busque buen asesoramiento fiscal y financiero, empiece a achicar sus gastos de inmediato y no olvide tener una red de protección para emergencias financieras.

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Este artículo proporciona información general y no debe considerarse como asesoría salud, legal, fiscal o financiera. Lo más conveniente es consultar con un asesor fiscal o financiero para obtener información específica acerca de la manera en que las leyes tributarias aplican para usted y para su situación financiera en particular.

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